Si nunca has pintado con acuarela, aquí tienes los pasos desde cero

Parte 1: Primeros pasos con la acuarela

Los pinceles redondos son los más comunes en acuarela: pueden almacenar mucha agua y también permiten hacer líneas finas. Esa capacidad de retener agua es muy últil, por ejemplo, para mojar las pastillas de color.

Simplemente uso el pincel húmedo para activar los colores. No necesitas cuentagotas ni materiales especiales. ¿Recuerdas cómo se pintaba con témperas en el colegio? Con la acuarela no se trabaja igual: no metemos directamente el pincel en la pintura para aplicarla en el papel.

Lo ideal es activar el color deseado (en mi caso, un rosa), cargar el pincel y probar el tono en la paleta o en un papel de pruebas. Esto me permite ver si quiero añadir otro tono (como morado), ajustar la opacidad, o intensificar el pigmento.

Una vez que el color está listo, empiezo a pintar. Siempre limpio el pincel entre colores, usando un vaso con agua limpia y otro con agua más sucia.


Parte 2: Pintar sobre papel seco y reacciones entre colores húmedos

Pintar sobre papel seco nos da más control. Empiezo con un círculo amarillo, y luego añado un círculo morado justo al lado. Como el amarillo sigue húmedo, los colores se mezclan donde se tocan.

Repito este proceso con otros colores (rojo, rosa, tonos más oscuros) para observar cómo interactúan cuando están húmedos. Si noto que el pincel tiene demasiada agua, simplemente seco el exceso para evitar charcos.

También experimento añadiendo más color a zonas ya húmedas para ver cómo se expande el pigmento. Cuando quiero reducir el efecto, seco el pincel y levanto el color con cuidado.

Dejo secar todo sin tocar, observando los efectos que se van formando.


Parte 3: Pintar sobre papel húmedo

En esta parte trabajo sobre papel húmedo. Primero pego el papel a una superficie rígida con cinta de pintor o washi tape, y luego lo humedezco con un pincel grande, sin encharcar.

Pinto manchas difusas en forma de círculo usando colores preparados previamente. Si el papel se seca, lo vuelvo a mojar con agua limpia.

Este tipo de fondo es ideal para practicar transiciones suaves entre colores. Si hay demasiada agua, retiro el exceso con un pincel seco.

Voy añadiendo color hasta que me gusta el resultado y lo dejo secar por completo antes de retirar la cinta.


¡Espero que te animes a probarlo! Puedes ver los tres vídeos con el proceso completo y las fotos en esta entrada. También te dejo estas fotos de las siluetas vegetales que pinté sobre estos fondos.

Si tienes dudas o quieres compartir tus avances, estaré encantada de leerte en los comentarios.

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